Vigilancia corporativa. Parte 8 – Decisiones de las empresas tras análisis de datos pueden dar lugar a la discriminación

Las redes de plataformas en línea, proveedores de tecnología publicitaria, corredores de datos y otras empresas ahora pueden monitorear, reconocer y analizar a individuos en muchas situaciones de la vida. La información sobre las características y comportamientos personales de los individuos se vincula, combina y utiliza a través de compañías, bases de datos, plataformas, dispositivos y servicios en tiempo real. Con los agentes guiados únicamente por objetivos económicos, ha surgido un entorno de datos en el que las personas son constantemente encuestadas, evaluadas, clasificadas, agrupadas, calificadas, enumeradas, cuantificadas, incluidas o excluidas y, en consecuencia, tratadas de manera diferente.

Sólo la punta del iceberg de los datos y las actividades de elaboración de perfiles son visibles para los individuos. Gran parte de la información sigue siendo poco clara y apenas comprendida por la gran mayoría de la población. Al mismo tiempo, la gente tiene cada vez menos opciones para resistir el poder de este ecosistema de datos; optar por no realizar un seguimiento y un perfil generalizado se ha convertido esencialmente en sinónimo de optar por no participar en la vida moderna. Aunque los líderes corporativos argumentan que la privacidad está muerta (mientras se preocupan mucho por su propia privacidad), Mark Andrejevic sugiere que la gente sí percibe las asimetrías de poder del mundo digital actual, pero siente frustración por la sensación de impotencia frente a las formas cada vez más sofisticadas e integrales de recolección y extracción de datos.

Varios acontecimientos clave de los últimos años han introducido rápidamente nuevas cualidades sin precedentes en la vigilancia corporativa. Estos incluyen el aumento de los medios sociales y los dispositivos en red, el seguimiento en tiempo real y la vinculación de los flujos de datos de comportamiento, la fusión de datos en línea y fuera de línea, y la consolidación de los datos de marketing y gestión de riesgos. El seguimiento y la creación de perfiles digitales generalizados, en combinación con la personalización y las pruebas, no sólo se utilizan para supervisar, sino también para influir en el comportamiento de las personas de forma automática. Cuando las empresas utilizan datos sobre situaciones de la vida cotidiana para tomar decisiones tanto insignificantes como consecuentes sobre las personas, pueden dar lugar a la discriminación y reforzar o incluso empeorar las desigualdades existentes.

En 1999, Lawrence Lessig predijo que el ciberespacio se convertiría en una herramienta de control perfecta, moldeada principalmente por la «mano invisible» del mercado. Sugirió que podríamos construir, diseñar o codificar el ciberespacio para proteger valores que creemos son fundamentales, o podemos construir, diseñar o codificar el ciberespacio para permitir que esos valores desaparezcan. Hoy en día, esto último casi se ha hecho realidad gracias a los miles de millones de dólares en capital de riesgo invertidos en la financiación de modelos de negocio basados en la explotación masiva e inescrupulosa de los datos. El déficit de regulación de la privacidad en los EE.UU. y la ausencia de su aplicación en Europa han impedido activamente la aparición de otros tipos de innovación digital, es decir, de prácticas, tecnologías y modelos de negocio que preservan la libertad, la democracia, la justicia social y la dignidad humana.

En un nivel más amplio, la legislación de protección de datos por sí sola no reducirá las consecuencias que un mundo basado en datos tiene sobre los individuos y la sociedad, ya sea en los Estados Unidos o en Europa. Si bien el consentimiento y la elección son principios cruciales para resolver algunos de los problemas más urgentes de la recopilación de información intrusiva, también pueden producir una ilusión de voluntariedad. Además de otros instrumentos reglamentarios como la lucha contra la discriminación, la protección de los consumidores y el derecho de la competencia, en general será necesario un gran esfuerzo colectivo para lograr una visión positiva de la futura sociedad de la información. De lo contrario, pronto podríamos acabar en una sociedad de control social digital generalizado, donde la privacidad se convierte, si es que permanece, en una opción de lujo para los ricos.

Así concluimos nuestra revelación sobre cómo la vigilancia corporativa afecta la vida cotidiana de las personas. Te invitamos a compartir esta información con tus contactos para que ellos también puedan conocer esta reveladora información

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